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Sobre el estilo Witbier (Cerveza de Trigo Belga)
La Witbier (del holandés «cerveza blanca») es una de las propuestas más refrescantes, amables y aromáticas del mundo cervecero. A diferencia de las cervezas de trigo alemanas (Weizen), que confían casi totalmente en la levadura para su perfil de sabor, la Witbier se construye sobre una base histórica de especias y cereales. Es un estilo que utiliza trigo sin maltear (que aporta turbidez y una textura sedosa) junto con cebada malteada, y se aromatiza tradicionalmente con piel de naranja curacao y semillas de cilantro.
Es una cerveza de sesión por excelencia, diseñada para combatir el calor con elegancia. El equilibrio reside en que ninguna de sus notas (cítricos, especias o cereal) domine sobre las demás; el resultado debe ser una sinfonía de frescura donde el paladar siempre se siente limpio y animado a seguir bebiendo.
A la vista
Su nombre «blanca» se debe a su apariencia característica: una cerveza de color amarillo pajizo muy pálido, con una turbidez marcada y una opalescencia casi láctea debido al trigo sin maltear y, a veces, a la levadura en suspensión. La espuma es, sin duda, uno de sus mejores activos: blanca como la nieve, muy abundante, densa, cremosa y con una retención excelente que corona la copa durante toda la experiencia.
En nariz
El aroma es una explosión de frescura cítrica y especiada. Lo primero que se percibe es la esencia brillante de la piel de naranja, acompañada por una nota floral y ligeramente terrosa del cilantro. Por detrás, se siente el carácter del cereal: notas a pan tierno, galleta y un trasfondo suave y láctico derivado de la levadura. Es un aroma limpio, vibrante y muy abierto; no debe haber presencia de notas frutales pesadas o aromas «funk» (salvajes).
En boca
El perfil de sabor destaca por su ligereza, efervescencia y delicadeza. La entrada en boca es refrescante y algo cremosa (gracias al trigo), lo que le da un cuerpo medio-ligero muy agradable. El sabor sigue la estela del aroma: el toque cítrico de la naranja se funde con el carácter especiado del cilantro, sobre una base de cereal dulce y suave. La acidez es muy baja, y el amargor del lúpulo es casi imperceptible, dejando que los ingredientes botánicos y el propio cereal sean los protagonistas. Culmina con un final seco, crujiente y sumamente refrescante, que limpia el paladar instantáneamente.




