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Sobre el estilo de cerveza Fruited Witbier
La cerveza de estilo Fruited Witbier tiene su origen en la fusión de la histórica tradición cervecera belga con la creatividad del movimiento artesanal contemporáneo. Describe una refrescante y turbia cerveza de trigo pálida (Witbier), elaborada tradicionalmente con semillas de cilantro y piel de naranja, a la que se le añade fruta fresca, puré o zumo para crear una experiencia sensorial aún más vibrante y jugosa. Destaca por ofrecer una asombrosa sinergia entre las especias clásicas del estilo base y el carácter dulce o acidulado de la fruta elegida, resultando en una bebida excepcionalmente ágil y perfecta para aplacar el calor.
La historia de la base de esta cerveza se remonta a cientos de años en la región flamenca de Bélgica (especialmente alrededor de la ciudad de Hoegaarden), aunque el estilo estuvo a punto de desaparecer hasta que fue rescatado en los años 60 por el legendario cervecero Pierre Celis. La evolución hacia la «Fruited Witbier» es un fenómeno mucho más moderno. Los cerveceros descubrieron que el lienzo de la Witbier —ligero, efervescente, ligeramente ácido por el trigo crudo y rico en matices cítricos y especiados— era el vehículo absolutamente perfecto para integrar frutas. Las adiciones más populares suelen incluir frambuesas (creando cervezas de hermosos tonos rosados), frutas de la pasión, naranja sanguina, melocotón o mango, elevando el frescor rústico belga a un nuevo nivel.
A la vista
La cerveza de estilo Fruited Witbier presenta un color que está dictado de manera casi exclusiva por la fruta utilizada, pudiendo exhibir vibrantes tonos rosados, rojizos, anaranjados o incluso morados, alejándose del clásico amarillo pálido de la receta original. Al igual que el estilo base, no se filtra, por lo que muestra una característica y densa turbidez natural provocada por el trigo crudo, la levadura en suspensión y las pectinas de la fruta añadida. Está coronada por una espuma masiva, espesa y casi merengada, cuyo color a menudo adopta sutiles tintes del pigmento frutal. Exhibe una excelente retención gracias a la alta carga de proteínas del trigo.
En nariz
Aroma inmensamente fresco, expresivo y juguetón. El protagonista principal es el aroma inconfundible a la fruta real añadida, que debe percibirse fresco y auténtico, sin resultar nunca artificial o excesivamente dulce. Este perfil frutal se entrelaza de forma armónica con las clásicas adiciones de la Witbier: un marcado toque cítrico (proveniente de la cáscara de naranja curazao) y un sutil pero evidente carácter especiado a cilantro molido. La levadura belga aporta ligeros toques picantes o a pimienta blanca, mientras que la base de cereal regala un suave aroma a masa de pan cruda, miel ligera o trigo fresco. El aroma a lúpulo es inexistente.
En boca
El perfil de sabor es una oda a la frescura y la facilidad de trago, manteniendo siempre un equilibrio sumamente elegante. La entrada en boca presenta el carácter brillante y jugoso de la fruta, que puede aportar un ligero dulzor natural o una agradable acidez (dependiendo de la variedad utilizada). Inmediatamente, este sabor frutal se funde con la suavidad rústica del trigo crudo, el frescor de la naranja y el sutil picor del cilantro. El amargor del lúpulo es excepcionalmente bajo, cediendo el protagonismo al carácter refrescante de los ingredientes botánicos y frutales. Presenta un cuerpo de ligero a medio, con una textura esponjosa y aterciopelada, impulsada por una carbonatación muy alta y efervescente. Culmina con un final decididamente seco, limpio y a menudo sutilmente ácido, que limpia el paladar e invita a seguir bebiendo sin descanso.


