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Sobre el estilo de cerveza Belgian IPA
La cerveza de estilo Belgian IPA tiene su origen en el audaz cruce entre la vanguardia artesanal estadounidense y la rica tradición monástica de Bélgica. Describe una cerveza que combina de forma magistral el intenso carácter lupulado y el amargor firme de una India Pale Ale americana con el complejo perfil afrutado y especiado tan característico de las levaduras belgas. Es una cerveza híbrida, de fuerza moderada a alta, que ofrece una experiencia sensorial vibrante, asombrosamente compleja y profundamente aromática.
La cerveza Belgian IPA contemporánea es un estilo de desarrollo relativamente reciente que comenzó a ganar popularidad a mediados de la década de los 2000. Surgió de manera casi simultánea a ambos lados del Atlántico: por un lado, cerveceros artesanales de Estados Unidos empezaron a fermentar sus potentes recetas de IPA con cepas de levadura de abadía belga para añadir nuevas capas de complejidad; por otro, cerveceros históricos belgas (con ejemplos pioneros como Houblon Chouffe) comenzaron a experimentar con altas cargas de lúpulos americanos y técnicas modernas de dry hopping aplicadas a sus clásicas bases de cervezas rubias o Tripel. El resultado fue la creación de un puente perfecto entre dos de las grandes culturas cerveceras del mundo.
A la vista
La cerveza de estilo Belgian IPA presenta un espectro de color luminoso que abarca desde un dorado claro brillante hasta un ámbar cobrizo. Por lo general, exhibe una buena claridad, aunque las versiones que han sido sometidas a grandes adiciones de lúpulo en frío (dry hopping) pueden mostrar una sutil y atractiva turbidez natural. Fiel a su herencia belga, está coronada por una espectacular espuma blanca, masiva, muy rocosa y de retención sobresaliente, que va dibujando un hermoso encaje belga (lacing) en las paredes del vaso trago tras trago.
En nariz
Aroma arrollador y maravillosamente complejo, fruto de la competición armoniosa entre el lúpulo y la levadura. Despliega un intenso aroma a lúpulo que suele aportar vibrantes notas cítricas, frutas tropicales, frutas de hueso o pino (propias de las variedades del Nuevo Mundo). Este perfil se entrelaza íntimamente con fuertes ésteres afrutados (que evocan pera, manzana clara o plátano sutil) y prominentes fenoles especiados (recordando habitualmente a la pimienta negra y al clavo) derivados de la fermentación belga. El soporte de malta es muy sutil y limpio, cediendo todo el protagonismo a esta explosión aromática.
En boca
El perfil de sabor es una experiencia vibrante y muy atenuada donde confluyen el amargor asertivo y la complejidad de la abadía. La entrada en boca ofrece un firme amargor inicial, equilibrado tan solo fugazmente por un ligero dulzor maltoso. Inmediatamente después, los jugosos sabores del lúpulo y los matices frutales y picantes de la levadura toman el control absoluto del paladar. Presenta un cuerpo de ligero a medio, impulsado por una carbonatación muy alta que le aporta un carácter efervescente, vivo y crujiente. A pesar de su fuerza alcohólica (que aporta una grata calidez), culmina con un final extraordinariamente seco, limpio y amargo, evitando cualquier sensación de pesadez e invitando a seguir degustándola.




